5.3.13

Pertenecer o no pertencer...

Una noche me encuentro viendo un clásico que me debía, Breakfast at Tiffany's, y termina clavándome un puñal en lo más profundo del alma justo al final, cuando no queda a qué más recurrir. 

En realidad más que eso me dejo un gran interrogante, algo en qué pensar por mucho tiempo, analizarlo, debatirlo, aunque no creo que se pueda coincidir en una respuesta.

Tiene que ver con ser libres, con amar, con dejar ir, con 'pertenecerle' a alguien, con querer hacerlo. 

En esta ocasión se nos presenta Audrey Hepburn en el controversial papel de una jovencita que vive el día a día sin apegarse demasiado sentimentalmente a nadie, hasta que por cosa del destino encuentra a ese hombre que podría ser todo lo que ella quiere y necesita. Pero se niega a sí misma a cambiar la vida que eligió, sabiendo que puede estar cometiendo un error garrafal. 


Y ahí entran en discordia los ideales de cada uno, incluso la moral en cierto sentido. 
Él, enamorado, entregado. Ella, tratando de escapar a lo que le suena a pesadilla del conformismo. 
Él desespera, y cansado de tanto intentar, se resigna, no sin cantarle finalmente todas las verdades (como a él le parecen, claro). 
Paul Varjak: You know what's wrong with you, Miss Whoever-you-are? You're chicken, you've got no guts. You're afraid to stick out your chin and say, "Okay, life's a fact, people do fall in love, people do belong to each other, because that's the only chance anybody's got for real happiness." You call yourself a free spirit, a "wild thing," and you're terrified somebody's gonna stick you in a cage. Well baby, you're already in that cage. You built it yourself. And it's not bounded in the west by Tulip, Texas, or in the east by Somali-land. It's wherever you go. Because no matter where you run, you just end up running into yourself. 

Y eso fue lo que me golpeó. ¿Cuál es la verdad
Yo creo creer algo, pero no sé si en definitiva sabré algo hasta el final. 
Mientras, se aprende...

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